jueves, 17 de diciembre de 2015

DE VUELTA A CASA Y NUEVAS METAS PERSONALES 17/12/2015 23:24

17/12/2015                                                                                                                                   23:24


                 Hace dos días que volví a mi ciudad natal, donde he nacido y me he criado (al menos la mayor parte de mi vida). Si es cierto que independizarse es duro y requiere tiempo acostumbrarse a los cambios que esto conlleva: una nueva ciudad(enormemente grande), nuevas personas, la universidad con su forma tan distinta de dar clases respecto al instituto, tu nueva casa, convivir en pareja y una larga lista de etcéteras. Pero por suerte o por desgracia ese no ha sido mi caso, la verdad es que me adapte con bastante facilidad y fluidez. Esto es debido a que por circunstancias de la vida me ha tocado a mí (y no a la vecina del frente que tiene cara de merecérselo más) madurar antes incluso de manchar mi primera braguita y saber que eso conlleva que puede salir en algún momento de mi vida un cabezón por el agujero de mordor, el cual yo ni sabía que existía tal agujero. En fin, me vuelvo a ir por donde no debo. La cuestión es la siguiente: soy una vieja en el cuerpo de una chica de 18 años.

Os preguntaréis por qué digo tal cosa. Fácil. Desde los 14 años he sido totalmente independiente (no me quedaba otra si quería sobrevivir a esta mierda de sociedad), por no mencionar que carecí de infancia alguna. Ahora, me he ido a tomar por viento al quinto pino del mundo, a una ciudad abismalmente grande, a vivir en pareja y otro sin fin de etcéteras, ¿ y como me siento? pues normal.

Emociones. Emociones es lo que yo necesito. Al volver a la casa de mi madre y estar de vuelta en el refugio de mi habitación me ha hecho plantearme una serie de cosas. Bueno, más bien me ha hecho reflexionar sobre mí misma. ¿Quién quiero ser?, ¿Cómo quiero que se me recuerde?. Pues, he llegado a la conclusión de que tristemente no soy inmortal ni hay forma no ficticia de poder serlo, Así que hay que vivir la vida como si cada día fuera el último. Si, Carpe Diem, ahora entiendo de verdad la expresión. Ya me arrebataron la infancia, y la adolescencia me la he pasado depresiva, llorando y con el corazón roto. ¿Quiero que siga igual? Por supuesto que no. Mi habitación es el reflejo de la vida que no pude tener. El reflejo de una chica sumisa, triste, acomplejada con su cuerpo y consigo misma. Pero ahora eso va a cambiar, no quiero que cada año que pase yo mire hacia atrás y diga: otro año desperdiciado. Me niego.

Por ello, mi propósito para el año 2016 será convertirme en una versión mejorada de mí misma, una chica 2.0, vivir la vida y ser FELÍZ. Que aunque esté independizada, tenga mucha más cabeza que algunas de 30 y sea responsable no va a dejar que me transforme en ESA CHICA que sé que llevo dentro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario